Moda toda la Moda

sábado, 22 de octubre de 2016

La moda no está reñida con la responsabilidad ambiental

Muchas personas ven su ropa como funcional, a la moda, o las dos, pero no prestan atención a los medios y materiales empleados para producir sus prendas. Al comprar ropa y zapatos hechos a partir de materiales naturales como algodón, lino y cáñamo, una persona puede crear un impacto menor en el medio ambiente.

El concepto de ropa amigable con la tierra ha existido por décadas, pero muchos de quienes las usan no saben cómo tener cuidado al elegir su ropa. El Sector textil es uno de los que más explota los recursos naturales, especialmente a raíz del abuso en compras de ropa y complementos que se da actualmente. Generalmente compramos más de lo que tenemos y solemos hacerlo en firmas, que usan métodos de confección muy agresivos para el planeta, tanto en la fabricación, como en la obtención de materias primas y durante los procesos de tintado. Si le gusta la moda e ir bien vestido, pero no quiere contribuir con esta explotación, es un buen momento ahora para empezar a vestirse de forma ecológica.

La moda no está reñida con la responsabilidad ambiental, sólo hay que saber elegir qué se compra y dónde. Se trata de discernir qué necesitamos realmente y comprobar si las prendas que ya tenemos, puedan ser reconvertidas o reparadas, en lugar de adquirir más por el placer de "estrenar".

Si va a adquirir prendas nuevas, puede empezar a fijarse en algo más que en el precio, talla, color y forma. Tiene que saber, además, de qué material está hecho. No es lo mismo comprar una ropa confeccionada con materias primas orgánicas renovables que una que obtiene sus materias primas mediante procesos químicos que han comprendido un daño para el medio ambiente.

Elija prendas hechas de cáñamo, algodón y lino, materiales de origen vegetal, intentando que no tengan ninguna otra fibra sintética y que sean materiales orgánicos como la seda. Rechaza la ropa de poliéster, nylon, lycra, poliamida y similares, pues son fibras sintéticas obtenidas mediante procesos químicos y, sobre todo, evita comprar vestidos confeccionados con fibras derivadas del petróleo, como el acetato o el rayón.

Las pieles de animales, por ejemplo, son de las peores prendas que podemos comprar. Lo ideal es asegurarse que aquello que compramos no ha supuesto sufrimiento para ningún animal.

Vestir con conciencia verde, además de tener un traje bonito, duradero y exclusivo, le hará ir por la calle feliz consigo mismo sabiendo que su ropa no está dañando tanto al medio ambiente.

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