Los premios Tony quisieron el domingo que, en su 69 edición, la alfombra roja tuviera más brillo que nunca en Nueva York y contaron para ello con la asesoría de Anna Wintour.
A continuación se muestran algunos de los estilos más elegantes de la velada.
martes, 9 de junio de 2015
viernes, 5 de junio de 2015
CFDA FASHION AWARDS 2015
Una edición más Nueva York acoge la entrega de los CFDA Fashion Awards. Actrices, modelos, cantantes, diseñadores y “socialités” se dan cita en una noche donde el glamour y la elegancia son obligatorios. A continuación se muestran algunos de los estilos más destacados de la velada.
Con datos de ELLE
Con datos de ELLE
jueves, 4 de junio de 2015
Swarovski destellos de familia
El vestido que lucía Marilyn Monroe la noche en que le cantó el Cumpleaños feliz al presidente Kennedy en su 45 aniversario, unos prismáticos, una ostentosa joya, un diseño de Alexander McQueen o los zapatos de cristal de la última versión para cine de Cenicienta. Todo lleva el mismo nombre impreso: Swarovski, la marca de cristal tallado que en 2014 facturó cerca de $us 3.338 millones. Una compañía dedicada a la bisutería de lujo con 120 años de historia que se ha mantenido como un negocio familiar, hoy en su quinta generación.
En la ciudad de Wattens, a unos 20 kilómetros de Innsbruck, la escultura de un ratón da la bienvenida a la sede central de la empresa al tiempo que rinde tributo a la figura del roedor que catapultó a la firma en los años 70 del siglo XX. En el hall, vestidos, bolsos, zapatos y lámparas muestran que bajo esta dinastía hay algo más que un negocio de cristal tallado. “El desarrollo de la empresa se ha producido en los últimos 20 años, cuando hemos dirigido el negocio hacia la expansión de las tiendas —2.500 en 170 países—, lo que nos ha dado gran visibilidad para la marca. Otro factor a tener en cuenta son las colaboraciones con industrias relacionadas con la joyería o con la moda”, analiza Markus Langes-Swarovski (1974), al frente de Swarovski Crystal Business y portavoz y miembro de la junta ejecutiva desde 2002. De esta parte más glamurosa se ocupa su prima, Nadja Swarovski (1970), en la compañía desde 1995 y la primera mujer en tener un sillón en la junta en 2011.
Ambos son la cara más visible de un grupo de 30.000 empleados, fundado por su tatarabuelo Daniel Swarovski en 1895, año en el que llegó al Tirol en busca de una zona con agua suficiente para abastecer la máquina de tallado que había inventado. Las referencias a su antepasado son constantes; para ambos la innovación es tan importante como la tradición. “Desde que se fundó la compañía, todo lo que hizo nuestro tatarabuelo fue innovar. Para mantener nuestra tradición viva, hemos de ser capaces de cambiar aunque sigamos basando el negocio en los mismos principios: el cristal y todas sus posibilidades”, dice él mientras Nadja asiente. Su tatarabuelo se fue de Bohemia —referencia europea del cristal manufacturado— con su mujer y sus tres hijos en buena medida por el temor a los imitadores. Un frente que también tienen abierto sus tataranietos. “Nos enfrentamos a los competidores e imitadores con un producto de mejor calidad, lo que justifica nuestros precios”, responde Nadja.
En su lista de clientes se cuentan firmas como Prada, Juan Paul Gauliter o Maison Martin Margiela, la arquitecta Zaha Hadid o famosas que lucen sus legendarios brillos como la elegante Cate Blanchett o la explosiva Rihanna. “Los cristales Swarovski añaden un impacto inmediato”, ha dicho Donatella Versace. “Escogemos a los colaboradores muy cuidadosamente. Solo a quien le gusta el cristal es capaz de integrarlo en algo bello”, reflexiona Nadja.
Al llegar al despacho de Markus lo primero que llama la atención es un telescopio, con cristales Swarovski, enfocado hacia la instalación Nube de Cristal —800.000 destellos que varían en función del tiempo—, la primera vez que exponen su conocido material al aire libre.
“Fue un reto, cuando trabajas con personas creativas te desafían y haces cosas que eran imposibles”, cuenta Markus sobre la creación de Andy Cao y Xavier Perrot que se exhibe en el jardín. Se trata de uno de los nuevos atractivos de Kristallwelten (conocido en español como Los Mundos de Cristal), un parque temático del bling bling, inaugurado en el centenario de la empresa y hoy renovado y ampliado hasta una extensión equivalente a 11 campos de fútbol. Se trata de la segunda atracción turística más visitada de Austria (650.000 visitantes al año). En ella, a través de lo que parece la boca de un gigante dormido, se accede a 17 cámaras con las interpretaciones sobre el cristal de distintos artistas, además de una tienda gigantesca.
“Nos damos la libertad de ser creativos. Y, a veces, convertir la creatividad en un éxito comercial”, dice Nadja, consciente también de que son responsables de la familia. Markus aporta un punto más a la libertad que les aporta no cotizar en Bolsa ni tener otros propietarios: “Podemos pensar en una estrategia a largo plazo porque no tenemos la presión de inversores que solo quieren resultados”. Los dos también piensan en el futuro. “El espíritu del éxito de una compañía que ha sobrevivido generaciones es que cada una tiene que crear más valor del que tenía cuando se puso al frente”. En sus años al mando, han puesto en marcha una nueva marca de joyas con grandes diseñadores (Cadenzza), una fundación y la división cinematográfica de la compañía. Y todavía quedan años para la llegada de la sexta generación.
En la ciudad de Wattens, a unos 20 kilómetros de Innsbruck, la escultura de un ratón da la bienvenida a la sede central de la empresa al tiempo que rinde tributo a la figura del roedor que catapultó a la firma en los años 70 del siglo XX. En el hall, vestidos, bolsos, zapatos y lámparas muestran que bajo esta dinastía hay algo más que un negocio de cristal tallado. “El desarrollo de la empresa se ha producido en los últimos 20 años, cuando hemos dirigido el negocio hacia la expansión de las tiendas —2.500 en 170 países—, lo que nos ha dado gran visibilidad para la marca. Otro factor a tener en cuenta son las colaboraciones con industrias relacionadas con la joyería o con la moda”, analiza Markus Langes-Swarovski (1974), al frente de Swarovski Crystal Business y portavoz y miembro de la junta ejecutiva desde 2002. De esta parte más glamurosa se ocupa su prima, Nadja Swarovski (1970), en la compañía desde 1995 y la primera mujer en tener un sillón en la junta en 2011.
Ambos son la cara más visible de un grupo de 30.000 empleados, fundado por su tatarabuelo Daniel Swarovski en 1895, año en el que llegó al Tirol en busca de una zona con agua suficiente para abastecer la máquina de tallado que había inventado. Las referencias a su antepasado son constantes; para ambos la innovación es tan importante como la tradición. “Desde que se fundó la compañía, todo lo que hizo nuestro tatarabuelo fue innovar. Para mantener nuestra tradición viva, hemos de ser capaces de cambiar aunque sigamos basando el negocio en los mismos principios: el cristal y todas sus posibilidades”, dice él mientras Nadja asiente. Su tatarabuelo se fue de Bohemia —referencia europea del cristal manufacturado— con su mujer y sus tres hijos en buena medida por el temor a los imitadores. Un frente que también tienen abierto sus tataranietos. “Nos enfrentamos a los competidores e imitadores con un producto de mejor calidad, lo que justifica nuestros precios”, responde Nadja.
En su lista de clientes se cuentan firmas como Prada, Juan Paul Gauliter o Maison Martin Margiela, la arquitecta Zaha Hadid o famosas que lucen sus legendarios brillos como la elegante Cate Blanchett o la explosiva Rihanna. “Los cristales Swarovski añaden un impacto inmediato”, ha dicho Donatella Versace. “Escogemos a los colaboradores muy cuidadosamente. Solo a quien le gusta el cristal es capaz de integrarlo en algo bello”, reflexiona Nadja.
Al llegar al despacho de Markus lo primero que llama la atención es un telescopio, con cristales Swarovski, enfocado hacia la instalación Nube de Cristal —800.000 destellos que varían en función del tiempo—, la primera vez que exponen su conocido material al aire libre.
“Fue un reto, cuando trabajas con personas creativas te desafían y haces cosas que eran imposibles”, cuenta Markus sobre la creación de Andy Cao y Xavier Perrot que se exhibe en el jardín. Se trata de uno de los nuevos atractivos de Kristallwelten (conocido en español como Los Mundos de Cristal), un parque temático del bling bling, inaugurado en el centenario de la empresa y hoy renovado y ampliado hasta una extensión equivalente a 11 campos de fútbol. Se trata de la segunda atracción turística más visitada de Austria (650.000 visitantes al año). En ella, a través de lo que parece la boca de un gigante dormido, se accede a 17 cámaras con las interpretaciones sobre el cristal de distintos artistas, además de una tienda gigantesca.
“Nos damos la libertad de ser creativos. Y, a veces, convertir la creatividad en un éxito comercial”, dice Nadja, consciente también de que son responsables de la familia. Markus aporta un punto más a la libertad que les aporta no cotizar en Bolsa ni tener otros propietarios: “Podemos pensar en una estrategia a largo plazo porque no tenemos la presión de inversores que solo quieren resultados”. Los dos también piensan en el futuro. “El espíritu del éxito de una compañía que ha sobrevivido generaciones es que cada una tiene que crear más valor del que tenía cuando se puso al frente”. En sus años al mando, han puesto en marcha una nueva marca de joyas con grandes diseñadores (Cadenzza), una fundación y la división cinematográfica de la compañía. Y todavía quedan años para la llegada de la sexta generación.
Historia del pañuelo
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El ‘carré’ de Hermès, santo y seña de la casa francesa, guarda en su método de fabricación el secreto de una larga y exitosa carrera.
París, 1937. Se inaugura la primera línea de autobús entre la plaza de la Bastilla y la de la Madeleine. Para retratarlo, Robert Dumas, por aquel entonces futuro heredero del imperio Hermès, produce un pañuelo de seda al que bautiza con el nombre de Jeu des Omnibus et Dames Blanches. Con unas medidas fijas de 90 por 90 centímetros, el carré (cuadrado en francés) se convertirá en uno de los accesorios más memorables no sólo de la casa francesa, sino de la Historia de la moda, resistiendo como pocos el paso de los años y de las tendencias.
Como afirma Pierre-Alexis Dumas, nieto del creador y actual director artístico de Hermès, “el carré es un objeto perfectamente confeccionado, autónomo y autosuficiente”. Los más de 1.500 modelos diseñados desde su aparición dan una idea de la importancia de esta pieza, que guarda en su proceso de fabricación uno de los secretos del éxito de la firma.
La confección de este singular tesoro tiene lugar en el atelier Pierre-Bénite, cerca de Lyon (Francia), donde los coloristas y artesanos plasman en seda –en este caso, procedente de una hilandería brasileña que sigue los estándares de calidad fijados por Robert Dumas el siglo pasado– los diseños que les llegan desde París. Dos años y más de 700 horas de trabajo son necesarios para realizar cada pieza, en un proceso en el que intervienen múltiples manos, desde las del artesano que realiza los grabados (uno por cada color plasmado en un diseño, normalmente unos 30) hasta las de las experimentadas costureras que ematan el pañuelo a la francesa (esto es, cosiendo los bordes hacia fuera). Aunque quizás una de las operaciones más importantes la lleven a cabo los coloristas. “El color es subjetivo. Nunca sabemos si nuestra elección será atractiva, si habrá armonía entre los tonos. Los colores feos no existen, solo las malas combinaciones”, explica Leïla Menchari, directora del panel de color. Tan ardua como creativa, la labor de estos artistas requiere mucho tiempo, ya que cada diseño se produce en, por lo menos, diez tonalidades diferentes (“Nuestra paleta tiene que ser extremadamente variada para que le siente bien a todo tipo de mujer, sin importar su tono de piel, de cabello o figura”, revela Menchari), y no son pocas las veces que se descarta el resultado final. Explicado mediante cifras, un carré es la consecuencia de los más de 300 capullos de seda necesarios para su elaboración, de las 400 horas utilizadas en el grabado de las planchas y de las 800 personas que participan en el proceso. Un resultado que registra 79 gramos exactos de peso.
A través de dos colecciones anuales, más alguna que otra reedición (que suelen ser excepcionales debido a la vocación de exclusividad), artistas, ilustradores y diseñadores gráficos renuevan cada temporada el muestrario de este clásico, adaptándolo así a los gustos particulares de cada momento. “Se ha anudado debajo del mentón en los años cincuenta, detrás del cuello en los sesenta o en la cintura, cuando no se ataba en la asa del bolso, en los ochenta. El carré ha inspirado incluso el diseño de camisas y vestidos”, recuerda Olivier Saillard, director del museo Palais Galliera de París. También ha sido versionado (lo han hecho sobre todo los diferentes directores creativos de la línea de prêt-à-porter con los que ha contado la casa), en ocasiones ha cambiado su particular seda por crepé o chifón e incluso ha variado su tamaño, del carré maxi de 140 centímetros cuadrados al de 70 centímetros cuadrados de 2007. Nada que nos distraiga de su verdadera esencia, en realidad, que se mantiene intacta desde hace más de 75 años. “Es la prenda de vestir con la forma más sencilla posible y, sin duda, la más antigua. Una pieza de seda cortada en forma cuadrangular sin una función definida. Es uno de esos accesorios innecesarios que se convierten más en un clásico que en un objeto de moda, refutando el hecho de que las formas cambian de una década a otra”, defiende Saillard.
Su precio (sin bordados ni florituras, el pañuelo cuesta 330 euros) le ha abierto, además, las puertas de muchos armarios femeninos. Como los perfumes o los artículos de belleza, constituye una forma sencilla de acercarse a un público más amplio y, en muchos casos, joven. “Es un tipo de cliente que se dirige a nosotros mucho más de lo que nosotros nos dirigimos a él. Valora la belleza de unos materiales trabajados con las mejores manos. Ellos vienen, mientras nosotros seguimos haciendo lo que sabemos”, apuntaba en 1986 Alex Dumas, actual director general de Hermès, en las páginas de The New York Times. Tan querido y cuidado como sus bolsos Kelly o Birkin, el carré, como concluye Olivier Saillard, “es mucho más que una prenda de vestir. Es el reflejo de nuestra propia personalidad”.
Topshop con sello Jenner
El dúo de hermanas Kendall y Kylie Jenner continúa su incursión en la moda con una colección al más puro estilo californiano y que estará a la venta en Topshop.
Kylie (17) y Kendall (19), las estrellas más jóvenes del clan Jenner-Kardashian, parecen haber encontrado en el diseño de moda la forma de explotar en sintonía todo su potencial creativo y mediático. Tras diseñar una primera línea con PacSun, donde no faltaron los crop tops y shorts, las hermanas repiten con la firma americana, lanzando Kendall + Kylie, una colección que además será comercializada en exclusiva por Topshop tanto en su tienda on-line como en puntos de venta físicos, algo que se traduce en éxito asegurado.
Una colección cápsula que salió a la venta ayer, 3 de junio, y que pretende reflejar el estilo de vida de Los Ángeles en el que ambas celebrities se criaron. Una estética “ecléctica”, en palabras de las diseñadoras y que se confirma con las primeras imágenes desveladas de la campaña: prints tropicales, crop tops, zuecos y shorts vaqueros, aunque también pantalones anchos y sudaderas.
Kendall y Kylie reafirmaron el interés que ambas comparten por la moda el pasado mes de febrero, cuando hacían pública la noticia de su próxima colaboración en su página web. En la última semana, han calentado motores en redes sociales compartiendo bocetos, sesiones de trabajo y momentos del shooting junto a Topshop, que evidenciaban el entusiasmo y la dedicación que han vertido en esta nueva línea.
La moda no es el único ámbito en el que han colaborado las hermanas Jenner, que el año pasado probaron suerte en el mundo editorial con una novela de ciencia ficción para adolescentes. Además, esta nueva etapa coincide con el momento inmejorable que está viviendo Kendall, uno de los rostros más codiciados sobre la pasarela e imagen de firmas como Estée Lauder, Karl Lagerfeld o Calvin Klein.
Kylie (17) y Kendall (19), las estrellas más jóvenes del clan Jenner-Kardashian, parecen haber encontrado en el diseño de moda la forma de explotar en sintonía todo su potencial creativo y mediático. Tras diseñar una primera línea con PacSun, donde no faltaron los crop tops y shorts, las hermanas repiten con la firma americana, lanzando Kendall + Kylie, una colección que además será comercializada en exclusiva por Topshop tanto en su tienda on-line como en puntos de venta físicos, algo que se traduce en éxito asegurado.
Una colección cápsula que salió a la venta ayer, 3 de junio, y que pretende reflejar el estilo de vida de Los Ángeles en el que ambas celebrities se criaron. Una estética “ecléctica”, en palabras de las diseñadoras y que se confirma con las primeras imágenes desveladas de la campaña: prints tropicales, crop tops, zuecos y shorts vaqueros, aunque también pantalones anchos y sudaderas.
Kendall y Kylie reafirmaron el interés que ambas comparten por la moda el pasado mes de febrero, cuando hacían pública la noticia de su próxima colaboración en su página web. En la última semana, han calentado motores en redes sociales compartiendo bocetos, sesiones de trabajo y momentos del shooting junto a Topshop, que evidenciaban el entusiasmo y la dedicación que han vertido en esta nueva línea.
La moda no es el único ámbito en el que han colaborado las hermanas Jenner, que el año pasado probaron suerte en el mundo editorial con una novela de ciencia ficción para adolescentes. Además, esta nueva etapa coincide con el momento inmejorable que está viviendo Kendall, uno de los rostros más codiciados sobre la pasarela e imagen de firmas como Estée Lauder, Karl Lagerfeld o Calvin Klein.
lunes, 1 de junio de 2015
PERÚ MODA 2015, JÓVENES TALENTOS QUE PISAN FUERTE
La pasarela Perú Moda 2015 y la feria Perú Gift Show se inauguraron el pasado miércoles en Lima con la undécima edición del concurso "Jóvenes creadores al mundo", donde seis diseñadores peruanos exhibieron sus propuestas elaboradas con tejidos de algodón y de lana de alpaca, y del que resultó ganadora Silvia Paredes.
La vencedora, de 24 años, procedente de la ciudad andina de Huancayo, a unos 300 kilómetros al este de Lima, presentó una colección de otoño-invierno titulada "Doce Meses, Un Fino Poema", inspirada en la "faja calendario" (chumpi fina), la prenda más representativa de la isla de Taquile, del lago Titicaca.
Tras recibir el premio, Paredes aseguró sentirse "muy emocionada y contenta" y contó que se ha esmerado bastante para hacer "un trabajo arduo" y artesanal, que ahora espera llevarlo a otro nivel con nuevos diseños y propuestas.
"La muestra parte de nuestra identidad, historia, y cultura. Traté de revalorizar nuestras creencias con diseños elegantes y nuevas texturas para una mujer que se siente segura de sí misma y con identidad", explicó Paredes.
La diseñadora explicó que utilizó los colores típicos de Taquile, como el negro, que representa la profundidad de la cultura de sus habitantes, el blanco, que apela a la transparencia y la lealtad a su identidad, y el rojo, que simboliza la alegría con la que festejan "lo que les da la tierra".
Paredes recibirá como premio una pasantía de un mes en el Instituto Tecnológico de la Moda de Pekín, además de una asesoría integral en el desarrollo de una colección de moda e instrumentos para tejer como una máquina remalladora y otra pulidora.
La vencedora, de 24 años, procedente de la ciudad andina de Huancayo, a unos 300 kilómetros al este de Lima, presentó una colección de otoño-invierno titulada "Doce Meses, Un Fino Poema", inspirada en la "faja calendario" (chumpi fina), la prenda más representativa de la isla de Taquile, del lago Titicaca.
Tras recibir el premio, Paredes aseguró sentirse "muy emocionada y contenta" y contó que se ha esmerado bastante para hacer "un trabajo arduo" y artesanal, que ahora espera llevarlo a otro nivel con nuevos diseños y propuestas.
"La muestra parte de nuestra identidad, historia, y cultura. Traté de revalorizar nuestras creencias con diseños elegantes y nuevas texturas para una mujer que se siente segura de sí misma y con identidad", explicó Paredes.
La diseñadora explicó que utilizó los colores típicos de Taquile, como el negro, que representa la profundidad de la cultura de sus habitantes, el blanco, que apela a la transparencia y la lealtad a su identidad, y el rojo, que simboliza la alegría con la que festejan "lo que les da la tierra".
Paredes recibirá como premio una pasantía de un mes en el Instituto Tecnológico de la Moda de Pekín, además de una asesoría integral en el desarrollo de una colección de moda e instrumentos para tejer como una máquina remalladora y otra pulidora.
Abren tiendas que prestan ropa bajo suscripción
Los consumidores de moda en Holanda cuentan con una nueva modalidad comercial: las tiendas que prestan tanto ropa de segunda mano en perfecto estado como nueva y que lo hacen bajo suscripción, copiando el modelo de las bibliotecas y el clásico préstamo de libros.
Se llaman Shop Libraries (tiendas biblioteca) y funcionan bajo el lema de que es mejor compartir y prestar antes que comprar, por lo que prestan ropa y complementos a sus socios que pagan mensualmente una cuota que va de los 18 a los 70 dólares, dependiendo del numero de prendas que el socio quiera disponer.
Son una modalidad de comercio que se está extendiendo con rapidez en EEUU y en Europa, y que cada vez cuenta con más adeptos.
Esta nueva y creativa propuesta se ha vinculado a los valores de sostenibilidad, economía colaborativa y consumo responsable, un nuevo concepto de comercio que promueve la idea de compartir en lugar de tener, según explican las propietarias de dos de esos comercios.
Simulando el funcionamiento de las clásicas bibliotecas han surgido The Fashion Library en Amsterdam y De KledingBibliotheek en Utrecht, cuyas propietarias consideran que esta modalidad comercial da paso a un nuevo sistema más colaborativo y económico para su clientela en el cambiante mundo de la moda.
En diciembre abrió Lena en Amsterdam, un proyecto conjunto de cuatro chicas vinculadas al mundo de la moda, después de meses de preparación y experiencia previa en los negocios de ropa de segunda mano.
Angela, Diana y Elisa Jansen tenían una tienda de ropa de segunda mano en Eindhoven y se unieron con Suzanne Smulders para abrir un nuevo comercio en Amsterdam porque creían que "la industria de la moda se podía trabajar desde otro prisma, se podía hacer algo diferente”.
Elisa cuenta que tenían muchas prendas de ropa en casa y a todas les interesaba la moda, pero les preocupaba "los temas de sostenibilidad y consumismo”.
"Es un sistema que funciona, tenemos más de 200 suscriptores y nos damos cuenta que mucha gente piensa que las cosas deberían ser diferentes y que consumimos demasiado, así que prefieren alquilar ropa en nuestra tienda porque creen que es una manera más responsable”, agregó la propietaria.
Se llaman Shop Libraries (tiendas biblioteca) y funcionan bajo el lema de que es mejor compartir y prestar antes que comprar, por lo que prestan ropa y complementos a sus socios que pagan mensualmente una cuota que va de los 18 a los 70 dólares, dependiendo del numero de prendas que el socio quiera disponer.
Son una modalidad de comercio que se está extendiendo con rapidez en EEUU y en Europa, y que cada vez cuenta con más adeptos.
Esta nueva y creativa propuesta se ha vinculado a los valores de sostenibilidad, economía colaborativa y consumo responsable, un nuevo concepto de comercio que promueve la idea de compartir en lugar de tener, según explican las propietarias de dos de esos comercios.
Simulando el funcionamiento de las clásicas bibliotecas han surgido The Fashion Library en Amsterdam y De KledingBibliotheek en Utrecht, cuyas propietarias consideran que esta modalidad comercial da paso a un nuevo sistema más colaborativo y económico para su clientela en el cambiante mundo de la moda.
En diciembre abrió Lena en Amsterdam, un proyecto conjunto de cuatro chicas vinculadas al mundo de la moda, después de meses de preparación y experiencia previa en los negocios de ropa de segunda mano.
Angela, Diana y Elisa Jansen tenían una tienda de ropa de segunda mano en Eindhoven y se unieron con Suzanne Smulders para abrir un nuevo comercio en Amsterdam porque creían que "la industria de la moda se podía trabajar desde otro prisma, se podía hacer algo diferente”.
Elisa cuenta que tenían muchas prendas de ropa en casa y a todas les interesaba la moda, pero les preocupaba "los temas de sostenibilidad y consumismo”.
"Es un sistema que funciona, tenemos más de 200 suscriptores y nos damos cuenta que mucha gente piensa que las cosas deberían ser diferentes y que consumimos demasiado, así que prefieren alquilar ropa en nuestra tienda porque creen que es una manera más responsable”, agregó la propietaria.
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